Importancia de la gestión de cobros en la tesorería de las empresas

La cada vez mayor integración y rapidez del flujo monetario en las empresas, se traduce en un cambio radical en sus técnicas de gestión. Pero una actitud reactiva ante los problemas o desviaciones detectados supone llegar tarde a su solución, y asumir costes que podrían ser evitados con una actitud proactiva. Por tanto, la anticipación es fundamental, puesto que cuando se trabaja con dinero, el tiempo de actuación está muy limitado por los instrumentos bancarios, las operaciones y los mercados financieros, etc.

Cuando se trata de gestionar la liquidez, no existe posibilidad de rectificación, tan sólo de anticipación o -en su defecto- del aprendizaje, para evitar la futura repetición de este tipo de situaciones. Nuevamente: la anticipación es esencial.

Para toda empresa es determinante realizar una gestión de cobros y pagos eficiente porque, con independencia de la actividad a la que se dedique, y al margen de la rentabilidad que pueda obtener, siempre precisará de una gestión adecuada de los flujos de fondos para asegurar la continuidad de su operativa diaria.

La gestión de cobros en la empresa hace posible que el flujo normal de las operaciones económicas siga un curso tendente a la optimización de los recursos, permitiendo así dar cumplimiento a las obligaciones contraídas y un mejor control de los flujos de caja.

De la misma manera, una eficiente gestión de cobros tendrá un efecto positivo sobre la rentabilidad financiera de la empresa, en la medida en que reducirá sus necesidades de financiación y automáticamente se traducirá en menores gastos financieros y, por ende, en una mejoría en la rentabilidad financiera del accionista.

Sin embargo, en sentido inverso, podría provocar un cash flow insuficiente para atender los compromisos propios de la empresa y para con terceros, teniendo que recurrir al apalancamiento financiero, lo que inevitablemente afectaría de forma significativa a algunos de los principales indicadores de gestión de la compañía: liquidez, eficiencia operativa y rentabilidad financiera, entre otros.

De ahí la importancia de una adecuada y sistemática gestión de cobro de la cartera de clientes, que contemple tanto el análisis de la capacidad de pago de cada cliente en el momento de otorgarle un cupo de crédito, como los mecanismos necesarios para facilitarle dicha acción.

En definitiva, no se trata sólo de dotar al área de Tesorería con todas las herramientas necesarias para maximizar su eficiencia, sino también de definir e implementar un cronograma periódico (semanal, mensual, trimestral) que permita hacer un seguimiento y ejecutar los cobros de forma óptima.

Y por último me gustaría señalar la importancia que tiene tanto el conocimiento de los procesos de la empresa, como los distintos flujos de comunicación que se producen en ella, puesto que de estos dos factores depende la veracidad de la información. Pues, al fin y al cabo, no debemos olvidar que la relación con los clientes siempre la define, comunica y ejecuta el área comercial de la compañía.