Los 9 errores financieros más comunes al crear una empresa

Dreamland - Consultoría, formación y emprendimiento - Los 9 errores financieros más comunes al crear una empresa - Joaquín Martínez Navajas

Con la publicación de este post no pretendo iluminar a nadie, ni plantear una teoría infalible, ni tan siquiera proponer una nueva forma de funcionamiento en tu empresa. En absoluto. Sencillamente pretendo que -de su lectura- extraigas reflexiones sólidas y fundamentadas de aquellos conceptos financieros básicos que pueden separarte del éxito o del fracaso.

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Lee con atención los siguientes nueve puntos y reflexiona…

  1. Todavía no has comenzado a operar y ya te piensas que vas a vender lo que precisas para cubrir tus gastos. Haz unas cuantas ventas y hablamos…. Las estimaciones de ventas nunca se cumplen (en serio), aunque siempre hay que hacerlas con los pies en el suelo.
  2. No inviertas ni un euro hasta que no tengas claro tu modelo de negocio y la dimensión que pretendes darle. Una inversión inicial mal dimensionada puede condicionar el futuro de tu empresa. Y tú sabes que hoy es posible testar un producto o servicio sin tener prácticamente nada, porque son muchas las alternativas de subcontratación disponibles en el mercado. Así mismo, en cuanto tu iniciativa arranque, comienza invirtiendo solamente en aquello que resulte estrictamente necesario.
  3. El beneficio no es la caja. Puedes tener un negocio que sea rentable… pero que muera por falta de tesorería. Es muy probable que tu negocio requiera inversiones en activos fijos, y también en circulante, sobre todo si estás creciendo. Si no tienes en cuenta este aspecto, fácilmente podrías ‘morir de éxito’.
  4. No te creas todas las bondades sobre el endeudamiento que has escuchado. Es cierto que los gastos financieros son fiscalmente deducibles y que pueden contribuir a mejorar tus ganancias en relación con tu inversión inicial. Pero la otra gran verdad es que la deuda financiera produce gastos financieros, que hay que pagarlos, y que ese dinero hay que devolverlo. Ante cualquier imprevisto o dificultad, ten por seguro que el banco no te va a perdonar ni un euro.
  5. Está muy bien llevar un exhaustivo control financiero de lo que haces, pero si te vuelves excesivamente analítico corres el riesgo de perder demasiado tiempo en el control. Tu negocio no son las finanzas; las finanzas son tan sólo una herramienta.
  6. Separa tus finanzas personales de las empresariales, aunque sólo sea para conocer realmente cómo marcha tu empresa. Asígnate un sueldo que, sí, quizás no puedas percibir en los inicios, pero te permitirá dimensionar mejor la estructura de gastos e ingresos en los que te estás moviendo. Y, créeme, la mayoría de las empresas no saben lo que ganan o pierden.
  7. Si ganas dinero… ahorra. Ya sea porque lo necesita tu negocio y lo destinas a reservas, o bien porque lo repartes como dividendo y lo ahorras a título personal. Más vale ser ‘hormiga’ que ‘cigarra’, como en la fábula de La Fontaine. Conozco muchos empresarios que se han fundido sus beneficios en gastos y dispendios innecesarios.
  8. Si te haces rico, no te esfuerces en arruinarte. Cierto es que en Estados Unidos el fracaso y la ruina forman parte del sistema de aprendizaje del ecosistema emprendedor, pero estamos en España…. Luego si consigues generar un dinero respetable, mejor piensa en no volver a jugar a la ruleta. Atreverse a hacer cosas novedosas e innovadoras es noble, inteligente y digno de admiración, pero acumular ruina y fracasos desde luego no lo es.
  9. No gastes nunca más de lo que ingreses. Parece una sentencia muy elemental, lo sé, pero es una máxima empresarial fundamental.